Orientación sexual
La orientación sexual, preferencia o inclinación sexual caracteriza el objeto de los deseos amorosos, fantásticos o eróticos de una persona. La orientación sexual es casi siempre clasificada en función del sexo de la o de las personas deseadas:
* heterosexual (hacia el sexo opuesto)
* homosexual (hacia el mismo sexo)
* bisexual (indiferentemente para ambos sexos)
* asexual (sin ningún interés hacia ningún sexo)
No se han encontrado indicaciones de que existiría una orientación sexual independientemente de las circunstancias sociales. Podemos suponer que existe en una parte significativa de la población, igual que en el conjunto del reino animal, una impulsividad heterosexual más o menos dispuesta por socialización en el caso del hombre, y por instinto en el caso de los animales, pero la hipótesis persistente de predisposición genética eventual queda controvertida por la dificultad de poder explicarlo por un proceso de selección natural.
La orientación sexual, sea su origen innato o adquirido, es atribuida a sensaciones y conceptos personales; el comportamiento sexual de una persona puede ser diferente a su orientación.
Así, por ejemplo, la abstinencia sexual no resulta siempre de una orientación sexual. Podemos practicar una sexualidad diferente a nuestra orientación si nos vemos obligados por las circunstancias.
Y no hay que olvidar que la orientación sexual es un sentimiento relacionado con las personas a las que deseamos, y por tanto diferente de la identidad sexual, que es un sentimiento relacionado con la percepción interna sobre nosotros mismos. Por ello, un homosexual o una lesbiana son diferentes de un transexual o transgénero.
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